Comprar para disfrutar y no para negociar

 

Durante los últimos años ha sido notable el incremento de personas que buscan hacer de nuestra afición un mero negocio. Diariamente se comercializan vehículos antiguos y clásicos ya sean restaurados, conservados, modificados o simplemente destrozados. El problema no radica en lo anterior sino en aquellos dealers que buscan lucrarse de la ingenuidad de sus clientes. Se ven entonces todo tipo de personas: desde honestos trabajadores amantes del automóvil, hasta ladrones que se aprovechan de aquellos que inician su rumbo como parte de este grupo de locos apasionados al motor.

Lo primero que se debe saber es que un coleccionista no compra para vender. El verdadero apasionado busca encontrar placer en cada uno de sus autos. Es por lo anterior que dedica horas trabajando en el garaje o invierte millones para ver su carro cada vez mejor. Se generan altos valores en cuanto a dinero, tiempo y paciencia que jamás podrá recuperar pero cuyos frutos sí podrá contemplar cada vez que conduzca su juguete. Además cuando se da la necesidad de vender algún vehículo, el coleccionista con su conocimiento pide lo que realmente vale su activo y no busca recuperar los millones invertidos. Son personas que no duplican el precio por tener unas placas azules sino que buscan que los autos queden en las mejores manos.

Hay que tener precaución con aquellas personas que suelen comprar para vender. Se suelen ver muchos casos en que los vehículos son maquillados para ser posteriormente vendidos como máquinas en buen estado. Lo anterior sucede cuando los vendedores buscan mejorar los componentes estéticos de los carros dejando pasar las fallas mecánicas que puedan estarse presentando. Terminan presentando autos que parecen recién salidos de la vitrina pero a los cuales no se les ha tomado la molestia de tan si quiera revisar la compresión del motor. Es común ver, por ejemplo, aquellos vendedores que cobran muchos más millones cuando venden un E30 que originalmente salió básico de fábrica pero que ellos le hicieron instalar unas sillas sport. Es claro que entre mejor equipado esté un carro, mayor será su precio. Sin embargo, todo a su justa medida y sin aprovecharse de aquellos que buscan hacerse a un clásico.

Están también aquellos que compran vehículos antiguos y clásicos a manera de ahorro. Se trata de personas que son ampliamente conocedoras del tema y por supuesto apasionados del mismo. Logran conseguir tales autos que no bajan de precio sino que al contrario, suben un poco. Los compran en el momento de recibir un dinero y lo hacen en vez de crecer el saldo en un banco o esconder los billetes bajo el colchón. Después, en el momento de tener alguna necesidad, venden el activo y el dinero vuelve a ser líquido. Para poder realizar este ejercicio es necesario saber cuáles serán los vehículos que no bajarán de precio, sino que por lo menos lo mantendrán. Los vehículos que suben de precio, o lo mantienen, son aquellos caracterizados por su rareza. Con rareza se hace referencia a la cantidad de unidades producidas en su momento. Entre menor sea el número de unidades que fueron producidas, mayor el precio. Lo anterior ya que se convierten en verdaderas piezas de interés para los grandes coleccionistas. Entre mayor sea el número de unidades producidas de un auto, menor su rareza y así mismo su precio comercial.

Así como en todas las actividades el mundo de los vehículos antiguos y clásicos se ha convertido en un negocio. Lo importante es conocer las ventajas y desventajas en el momento de hacer cualquier compra o venta. Para lo anterior se debe contar con una amplia asesoría desinteresada. Nuestra afición es un mundo completo de alegrías y rugiera de motor. Sin embargo, puede convertirse en un dolor de cabeza si se realiza una aproximación sin conocimiento alguno. Para lo anterior están los clubes donde la asesoría y camaradería es la base del grupo. Si existe el deseo de entrar al mundo de los clásicos, no tema en preguntar y desconfiar sanamente.

 

Juan Felipe Reina.

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