Importando un clásico

Recurrentemente se suele hablar acerca de la imposibilidad de importar vehículos usados a Colombia. Sin embargo, vale la pena aclarar el tema para así dejar las suposiciones y comprender las normas a su cabalidad. Es cierto que importar vehículos usados al país no está permitido, pero existen dos excepciones a la norma: 1) con cupo diplomático y 2) si el vehículo cuenta con mínimo 35 años de antigüedad. Me voy a centrar en este último caso que corresponde a la importación de vehículos antiguos y clásicos. Sin embargo, este proceso conlleva una serie de pasos que deben estar completamente claros para llegar a tomar la decisión de emprender la tarea. Para tener absoluta claridad tuve la oportunidad de conversar con Francisco Soto, gran amigo, piloto, coleccionista y conocedor de primera mano frente a este proceso de importación. Lo anterior gracias a un espacio abierto por el Club Los Tortugas durante estos días de aislamiento.

El primer paso, por supuesto, es elegir correctamente el carro que se quiere importar al país. Para esto la principal recomendación es realizar la búsqueda por medio de páginas conocidas, prefiriendo así los negocios formalmente establecidos sobre las personas naturales. Es inevitable mencionar que este es un medio que mueve mucho dinero y por lo tanto se dan estafas de manera recurrente. Como comprador es necesario siempre pedir más información, de tal forma que no dude en solicitar más fotos, más videos, más documentos, etc. Por supuesto si existe la posibilidad de ver el auto directamente o que un amigo lo haga, esto es lo ideal. 

Después de haber elegido el carro sigue el proceso de transporte hacia Colombia. Generalmente los vehículos que son importados vienen de Estados Unidos, aunque por supuesto se pueden importar desde cualquier parte del mundo (a excepción de los vehículos con timón a la derecha, pues Colombia ya no permite el ingreso de estos carros). Asumiendo que el auto viene de Estados Unidos, el primer paso recomendable es enviarlo hacia el estado de la Florida. Lo anterior sencillamente porque el transporte desde allí hacia Colombia es más económico. 

Posteriormente el carro debe ser sometido a un cuidadoso alistamiento previo al embarque. Este paso es fundamental y realmente crítico. El carro en su totalidad debe ser lavado y desinfectado detalladamente. Lo anterior para evitar problemas con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) en el momento de ingresar al país. Es fácil recordar la época en la que el señor Gustavo Petro Urrego importó una cantidad de camiones de basuras que llegaron en condiciones deplorables. Bueno, pues estos camiones llegaron además para convertirse en fuente de diferentes problemas sanitarios. Fue a partir de esta experiencia que el ICA modificó ciertos protocolos que se han vuelto altamente exigentes. 

Paralelamente el comprador en Colombia debe organizar ciertos documentos para que pueda darse el proceso de importación. El exportador debe expedir la factura de compra, así como un certificado de limpieza del carro y fotografías detalladas de absolutamente todo el vehículo. El importador, por su parte, debe solicitar la carta de importación (esto puede hacerlo con el Automóvil Club de Colombia o con el CLAC y tiene un costo), presentar el RUT y estar inscrito en la VUCE (Ventanilla Única de Comercio Exterior).

Sigue entonces la llegada a Colombia del vehículo. En este momento se debe solicitar la liberación de la guía de transporte y solicitar una inspección por parte del ICA y pagar, por supuesto. Es durante la inspección del ICA que se hace evidente la importancia de la limpieza y desinfección que se tuvo que realizar previamente al embarque hacia Colombia. Soto cuenta una anécdota que le sucedió recientemente con un carro y por ello reitera la importancia de esta parte del proceso. Estaba importando un Datsun 240z y, aunque se le realizó debidamente el proceso de limpieza y desinfección, surgió un problema. El carro llegó a Colombia con una hoja de árbol dentro del habitáculo. El ICA rechazó el vehículo y ahí empezó la preocupación de Francisco. Se empezó un proceso frente al tema, pero con el paso de los días el vehículo pasaría a ser propiedad de la nación y sería chatarrizado. La solución fue enviar el carro nuevamente hacia Estados Unidos, donde le sacaron la hoja y embarcarlo nuevamente a Colombia. Pagar los impuestos se realiza también en esta parte del proceso. Este tema da mucho de qué hablar. Las personas suelen declarar aquello que traen, sobre un valor menor para reducir el pago que deben realizar en cuanto a impuestos. Sin embargo, hoy en día el mundo está globalizado y conectado constantemente en términos tecnológicos. Los precios de los carros están al acceso de todos y es por ello que intentar engañar a la aduana frente a los valores, no tiene sentido alguno.

Finalmente, el carro debe ser matriculado para que pueda circular libremente por el país. Para esto se debe solicitar una inspección cuando el vehículo ya haya sido restaurado. Esta revisión la puede realizar el Automóvil Club de Colombia o el CLAC. Sin embargo, se debe tener en cuenta que se cuenta únicamente con 90 días para que el carro pueda ser matriculado después de haber llegado a Colombia. Esto debe ser tenido en cuenta porque implica una gran dificultad si el carro llega notablemente deteriorado. Restaurar un carro en 90 días no es tarea sencilla, por lo que se recomienda importar carros en el mejor estado posible. Lo anterior teniendo en cuenta la capacidad económica, el interés, etc. Después de matriculado y certificado por uno de estos dos clubes, el carro recibe su placa azul de antiguo o clásico. 

Finalizada la charla con Francisco Soto es inevitable sentir atracción por la idea de importar un vehículo, pero evidentemente no se trata de un proceso fácil. Si alguno de los lectores desea realizar el proceso, lo invito para que se comunique con él (sotof@mac.com) y se asesore de manera adecuada.  

Fotos cortesía de Francisco Soto. 

Juan Felipe Reina Munévar.

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